Pozuelo de Alarcón cuenta desde este fin de semana con un nuevo espacio de devoción y tradición rociera. El municipio ha inaugurado un monumento dedicado a la Virgen del Rocío, ubicado en la confluencia de las calles Luis Béjar y Tahona, un punto céntrico que desde ahora luce un retablo cerámico diseñado para convertirse en referente para vecinos y visitantes.
El acto estuvo presidido por la alcaldesa, Paloma Tejero, acompañada por el presidente de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Pozuelo, Carlos Almazán; el presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Santiago Padilla; y el presidente de la hermandad madrina, la Hermandad del Rocío de Villalba de Alcor, José García. El retablo fue bendecido por el párroco Jesús Higueras, en presencia también del ceramista y autor de la obra, Carmelo del Toro.

Un acto solemne con misa, procesión y bendición del nuevo retablo
La jornada comenzó con una Eucaristía solemne en la Iglesia Asunción de Nuestra Señora, tras la cual se inició una procesión hasta el nuevo emplazamiento del monumento. Allí tuvo lugar el descubrimiento del retablo, un momento que reunió a numerosos vecinos, fieles y representantes institucionales, entre ellos la primer teniente de alcalde, Miriam Picazo, la concejal de Cultura, Almudena Ruiz, y el concejal de zona, Eduardo Oria.
Durante su intervención, la alcaldesa destacó la importancia simbólica de este nuevo espacio en el municipio: “No inauguramos solo un monumento; inauguramos un lugar que guarda memoria, fe y emoción, un rincón donde tantos podremos detenernos y sentir que nunca caminamos solos”.

Reconocimiento a la Hermandad del Rocío de Pozuelo y a sus colaboradores
Paloma Tejero también quiso resaltar el papel de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Pozuelo y, especialmente, el de su presidente, Carlos Almazán, por su dedicación y esfuerzo para hacer realidad este proyecto.
“Este espacio lleva tu huella, la de tu equipo y la de todos los rocieros de Pozuelo que soñaron con este día”, afirmó la regidora.
Asimismo, agradeció la colaboración de vecinos, entidades culturales y religiosas, artesanos y voluntarios que han contribuido a levantar este nuevo símbolo para Pozuelo.
Una inauguración marcada por la emoción y el fervor rociero
La celebración concluyó con el canto de la Salve Rociera y el regreso en procesión hasta la iglesia del centro, cerrando una jornada cargada de emoción y participación vecinal.
Con este nuevo monumento, Pozuelo de Alarcón refuerza su vínculo con la tradición rociera y suma un nuevo espacio público dedicado a la devoción, la cultura y la convivencia.